Estos historiadores de la moral (principalmente los ingleses) son mentirosos, pues suelen sufrir ingenuamente la exigencia de una moral determinada, convirtiéndose, sin advertirlo, en sus defensores y en su escolta. Admiten, de este modo, ese prejuicio difundido en la Europa cristiana, tan ingenuamente repetido, según el cual la acción moral se caracteriza por el desinterés, la renuncia a uno mismo, el sacrificio personal, el sentimiento de solidaridad, la compasión, la piedad. El fallo habitual de sus hipótesis consiste en afirmar no sé qué pacto de los pueblos, al menos de los pueblos domesticados, respecto a ciertos preceptos de moral, y en concluir determinando la obligación absoluta de éstos para cada uno de nosotros; o, por el contrario, tras haber aceptado la verdad de que las valoraciones difieren necesariamente según los pueblos, concluir en la ausencia de obligación de toda moral; ambas conclusiones son pueriles. Los más sutiles de estos historiadores cometen el defecto consistente en que cuando descubren y critican las opiniones, tal vez insensatas, de un pueblo respecto a su propia moral o las de los hombres respecto a toda moral humana, o bien lo relativo al origen de ésta última, sus sanciones religiosas, la superstición del libre albedrío y otras cosas por el estilo, se imaginan que con eso han criticado a la moral misma. Pero el valor de un precepto como “debes” es muy diferente e independiente de semejantes opiniones acerca del mismo precepto y de la cizaña de error que haya podido invadirlo, del mismo modo que la eficacia de una medicina es totalmente independiente de las opiniones que el enfermo tenga de ella, de que posea conocimientos científicos o prejuicios de anciana. Una moral puede haber nacido muy bien de un error; esta constatación ni siquiera ha abordado el problema de su valor. Nadie hasta ahora ha examinado, entonces, el valor de la más famosa de las medicinas, llamada moral. Esto exigiría ante todo decidirse a poner en cuestión este valor. ¡Pues bien! ¡En esto precisamente consiste nuestra empresa! Friedrich Nietzsche: GAYA CIENCIA. LIBRO QUINTO: LOS QUE NO TENEMOS MIEDO. 345. La moral como problema. El autor se posiciona en la crítica a la moral tradicional y nos propone otra forma de ver la ética.
CUESTIONES:
1) Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.
La idea principal del texto se encuentra al final y es que nadie ha examinado el valor de la verdad. El resto de texto consiste en una crítica a los historiadores de la moral, que erróneamente piensan que esta consiste en el sacrificio, la renuncia a uno mismo, el sentimiento de compasión... etc. o que esta es parte de un "pacto entre pueblos".Estos historiadores critican a otras morales diferentes pero lo que no hacen nunca es preguntarse el valor de la moral, y eso es lo que va a pensar Nietzsche.
2) Explicar el problema de la moral en Nietzsche y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.
Fredrich Nietzsche nació en Prusia en 1844 y murió en Alemania en 1900. Escribió Aurora, entre ootras obras. Este filósofo hizo una crítica a la tradición occidental: todo lo que se ha hecho hasta ahora está mal, no sirve. Se centra en tres críticas importantes:
A) Crítica a la moral: es una moral contranatura, la base de la moral occidental son las ideas platónicas. Esta moral prefiere la inhibición a la exuberancia. Es verdad que nos hace libres pero para responsabilizarnos y luego castigarnos, por lo que somos verdugos. Esta moral Europea ataca el mundo de las ideas y nos propone una vida mejor que recompense el sufrimiento de esta ( es el cristianismo y platonismo). El gran error es suponer que hay un orden moral en el mundo y este orden moral es trascendente, es decir, hay una moral en el mundo y se fundamenta en algo que no soy yo, sino en alguien que está en otro mundo distino pero controla este. Esta es la base de la crítica. Nietzsche para solucionar todo esto propone negar el mundo de las ideas y rescatar el mundo de las cosas.
Reivindica la vida y niega el concepto de Dios y todos los valores que deriven de él hasta llegar al nihilismo (vacío total). Esto sólo podrá hacerlo el superhombre. El proceso para pasar del hombre libre al superhombre es: el hombre al principio es un camello, que obedece y acata las normas. El camello está dominado por la voluntad de verdad, pero cansado de las normas, se revela negándolas, es aquí cuando el camello se convierte en león. El león se convertirá en niño, y es a este al que Nietzsche considera el superhombre, es aquel que afira la vida como un eterno retorno, es decir, el niño crea y destruye nuevos valores dejándose llevar por la intuición y adaptándose a la vida según venga. Todo esto no tendría sentido alguno si no hubiese una metafísica detrás.
B) Crítica a la metafísica: el mundo que ha propuesto la metafísica tradicional no existe. Nietzsche trata la metafísica en dos aspectos:
- El aspecto ontológico: se refiere al ser tal y como es, tiene cuatro tesis: la razón por las que el mundo de las cosas es caracterizado de aparente por el metafísico, vienen a fundamentar su realidad. Otra realidad distinta a este mundo es indemostrable; Las categorías del ser verdadero son signos del "no ser", de la nada, estamos hablando de sueños, ese es el gran error del metafísico; Inventarse un mundo distinto al de la vida implica tener miedo a esta, es una actitud cobarde ante el devenir; Dividir el mundo en verdadero o aparente, ya sea al modo platónico o al modo kantiano, es signo de decadencia.
- El aspecto epistemológico: Nietzsche critica la génesis de los conceptos de las categorías que asignamos al ser, como se originan las categorias. Ante la realidad, el metafísico dispone de los conceptos, no captan nada, solo una perspectiva, por lo que no podemos utilizarlos para la realidad. La propuesta de Nietzsche para captar la realidad es la metafísica. Su segunda critica es para la gramática, ya que impone reglas que limitan el lenguaje a través de los conceptos. Nietzsche afirma que a través del lenguaje se racionaliza la vida, y Dios es producto de la gramática. El resultado que obtenemos de todo esto es que la realidad que nos llega es inventada, vivimos en un mundo ficticio.
C) Crítica al positivismo: es la corriente dominadora de Europa, se deja las ciencias del espíritu a un lado. Nietzsche está en contra de que la vida se pueda matematizar, lo positivo vale y el resto no. El resultado de esta crítica es el nihilismo, el vacío total, porque los valores se vienen abajo. El nihilismo para Nietzsche tiene dos aspectos: uno negativo (cuando vemos que los valores son falsos) y otro positivo (todo lo anterior lleva a una nueva reflexión). El nihilismo tiene tres momentos: la duda (el momento de desorientación), la reflexión ( cuando se hace una nueva reflexión de qué hacer ahora) y la nueva valoración. Esta nueva valoración es la voluntad de poder, una energía irracional que en el hombre se manifiesta como un conjunto de fuerzas e instintos que representan el poder creador, su máxima expresión es el superhombre, que vivirá la vida tal y como es, una vida en perspectiva porque es personal e intransferible. Esto está unido al concepto de "eterno retorno". La realidad en la que vivimos es múltiple, el hombre es múltiple y devenir, está sometido al cambio permanente, un cambio cualitativo. El mundo de los sentidos también es múltiple y cambiante. Para Nietzsche, el mundo de Platón es una invención, surge de la imposibilidad de afrontar el devenir de la vida, se afirma el mundo trascendente por temr al cambio. Esta búsqueda de verdad en el mundo sensible Nietzsche lo llamará "voluntad de verdad" y a los hombres que huyen de la realidad sensible los llamará débiles.
Tras todo lo anterior, Nietzsche cae en el ateísmo, se centra en el fundamento de los dioses, que están creados en la concepción general del mundo, éste es el gran error, en la conceción fija de la idea del bien, de la realidad, en los conceptos únicos y esenciales. Como Nietzsche desmonta estas interpretaciones los dioses no tienen cabida para él, sino que son producto de nuestro idealismo.
3) Relacionar el pensamiento de Nietzsche con su marco histórico, sociocultural y filosófico:
Se enmarca en la segunda mitad del siglo XIX, época dominada por el imperialismo colonista, la revolución industrial y el enfrentamiento entre la burguesía y el proletariado. Además se produce el auge de los nacionalismos, especialmente el alemán tras conseguir la unificación del país, y desarrollo de ideologías obreras, como el anarquismo, el socialismo y el comunismo. Todos ellos son fenómenos que implican la pérdida de individualidad del ser humano al insertarlo en la nación o en la clase social, por lo que Nietzsche se muestra muy crítico con ellos. Desde el punto de vista cultural, se detectan los inicios de la moderna cultura de masas y la eclosión de una serie de movimientos artísticos como el romanticismo, el naturalismo.. En el plano científico-filosófico dominan el evolucionismo de Darwin, el positivismo, el materialismo histórico de Marx y el voluntarismo de Schopenhauer. Nietzsche reaccionará contra este entorno histórico-cultural, por entender que anula la creatividad del individuo.
